jueves, 20 de julio de 2017

67

Disteclias 67

¡Tú que hablas de honradez,
que abres el discurso hasta abarcarlo todo
que señalas con el índice
a los que sientes
que han sido tu desgracia
y no tú mismo
como persona libre,
dime qué ocultas,
qué
ocultas, dime,
en
esa
mano!


.

66

Disteclias 66

Voy por estos campos
como los que van sin rumbo,
como los que están exhaustos,
con la diferencia 
de que yo conozco
los crujidos en los ramajes,
el zigzag del mundo bajo la hierba,
el crepitar del aire en los matojos
y que una a una
sé de las veredas hasta la mar
que 
es
el 
...

.

65

Disteclias 65

Puede suceder que nos sucedan
diluvios y desiertos, ventiscas, plagas
y hecatombes
pero la mayor ruina, 
discúlpenme,
para la salud de los pueblos
es
la
envidia.


.

64

Disteclias 64

Di que sí

que tú sí

eres 
posible...


.

63

Disteclias 63

Uso las palabras
como el que no tiene razón
para  usarlas [con razón]
y entonces, en las crisis,
de  esta caligrafía
absurda y sinsentido
manifiesto
la soledad de mis noches
en los  jazmines, la orfandad
de los cielos sin su luna,
la lejanía imposible
de esta galaxia mía
que la presiento tan próxima
y cuando se me agudizan los ritmos
te hablo de los súcubos
que me desatan los celos
o de las lucernarias
que titilan en mi ciudad
para decorar las sombras
con su tristeza pobre
y a veces, otras veces,
te hablo de la hojarasca
que se extingue en las cunetas
de mis calles más lánguidas
y al final,
cuando ya apenas
me queda nada que  decirte
o todo se me queda opaco,
guardo silencio
y
me
voy
con mi nostalgia
con mi sueño sin futuro
a perpetrar otro insomnio.

.

62

Disteclias 62

Porque me sucede
que estás en las fronteras
de la distancia imposible,
de los secanos vientos,
de los paisajes ardientes
y yo
que  quedo aquí,
al sur de la hermosura,
exiliado de tu boca,
hecho a los hastíos de las sales
veraniegas, a las multitudes
que huyen de sus vitales fárragos,
aquí,
quedo
pendiente de que un día
cumplas tu palabra.

.


61

Disteclias 61

Quedan en los parques
hechos a la intemperie,
a la impía solana del verano,
los hombres sin futuro,
los del pasado inmenso
que no sirve de nada,
quedan al albur
de los caprichos
de los  próceres,
de los bárbaros,
del mar de las tormentas
al albur
de la suerte

quedan

a-ban-do-na-dos.

.

60

Disteclias 60

El puerto rebosante de gentes
se  hace a la noche cristalina
de los mares. Hay adioses adoloridos,
sirenas que repican la proa a la bocana
a un rumbo sin retorno. El buque
se adentra en los misterios
de las personas que aman y que saben,
que perfectamente saben,
que el futuro no contempla
su regreso,


por ahora.

.

59

Disteclias 59

La figura que observo por mi bosque
se alza y desciende, gime, bosteza,
se para en el camino hacia la mar, 
respira la pulcritud del aire
bruñido por los salitres y después
desaparece, quizás.
para regresar mañana
a la hora del crepúsculo.

.

58

Disteclias 58

Con un sueño incontable
bajo los párpados,
la estación vacía, los pañuelos
que hace poco se agitaban
entre el humo y la noche
y las lágrimas y ahora
que todo ha sucedido.
cabizbajos,
regresan pesarosos
a sus rutinas.
Él se ha ido para siempre.

.

martes, 18 de julio de 2017

57

Disteclias 57

Como tú, el Levante,
se enreda por mi piel 
y con su beso de sal, 
con su caricia 
de mar ingobernable, anida 
entre mis pinos, se adentra
en mi casa,
me habita la memoria
y me huye
dejándome los labios deseosos;
se escapa insomne hacia la noche 
con su botín de guerra
de sueños imposibles,
de seroja,
de besos disueltos entre sus hilos.

.

56

Disteclias 56

Tenemos elipsis, senos,
tardes de lunes cargadas de sudor,
aroma del jazmín para el ocaso,
vencejos que regresan a estas tierras
en busca del sabor de sus crepúsculos,
gaviota que perfila en el sol
su hermosa silueta como un ángel,
tenemos las curvas del deseo
y unas caricias
pendiente
de que estés
para que sepas.

.

55

Disteclias 55

De esa antigua luz
que ilumina a lo lejos
el tránsito nocturno
de los viejos cargueros hacia Tarquinia,
recuerdo su titilar brillante,
sus intermitencias noctámbulas,
su pertinaz deseo de sanar
el canto fatal de los naufragios.

.

54

Disteclias 54

Estás ahí
como vigilante fiel,
como el centinela que aguarda
que la palabra le incite
a mantenerse despierto.
Estás ahí,
aunque callejees mudo
sé que estás ahí,
esto me lo dice
sin pronunciar tu nombre.

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53

Disteclias 53

Esta mar que se rompe
con cada envite en la playa
y con furia en el rompiente
desconoce
que el tiempo
jamás 
estará en su contra.

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52

Disteclias 52

Ella llora 
en esta noche de jazmines y de mareas.
Lágrimas de dulzuras
y de caricias,
es la noche, digo, 
y ella llora
ante la inmensidad 
de este mundo

y de los otros.

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51

Disteclias 51

Con sus dedos de cristal, 
con sus hilachas de vidrio,
otra vez
aquí,

el
Levante.

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50

Disteclias 50

Con cada día,
como el filo de una erina,
secciona el  calendario
la rutina, el tedio y  lo común
y qué hacer,
qué inventar
para que lo burdo reluzca,
para que los brillos relumbren,
para cada instante que sangre
restañe la hemorragia,
respire, se adecente

y nos sonría.

.

49

Disteclias 49

Saben, los gorriones saben
quienes sacian sus hambres,
quienes atienden su sed.
Saben, ellos lo saben,
y de ahí sus fiestas,
sus trinos,
sus jolgorios

por mi casa.

.

48

Disteclias 48

Desde los viejos montes
que circundan 
el lado sureste de mi pueblo
llega el río
enfermo y pernicioso,
domesticado y fango
en dirección a la mar
que es el...

.

47

Disteclias 47

No puedo escapar de estos páramos,
de las anclas que se aferran a mi memoria
ni de los soleados paisajes
que conforman mis días. No puedo 
escapar a otros mundos,
estoy
completamente
condenado
deambular por este.

.

46

Disteclias 46

Mi pueblo se acuesta tras las lomas
con sus cementos y sus vidrios,
con los adoquines de piedra
marcándonos el paso, con la torre
de la iglesia y los plumajes
cargados de promesas
por venir.

.

jueves, 13 de julio de 2017

45

Disteclias 45

Fluye como fluye 
la espesa mansedumbre 
de mis ríos de mercurio
por los sueños,
lunático y febril y vagaroso, 
el tiempo en esta 
hermosa noche de verano 
en que el mundo se constriñe
a vivir cada latido
que vibra en el jazmín,
en las aspidistras, en los rosales ,
en la luna que decrece,
en el canto apagado
que sucede entre los pinos.
Fluye lentamente esta noche
de fiesta en mi pueblo,
de farolas que rielan en el agua,
de estridencias tejidas en el aire.
Fluye la alegría, dios lo quiera,
hasta mañana.

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44

Disteclias 44

Cristalinos arcángeles del Oeste
aúllan sus silbos entre los árboles
y un inmenso infierno se contagia
desde la mar de las culturas
a estas tierras plagadas de silencios.
Sus voces de vidrio se me adentran
por todos los rincones de estos páramos
y agitan con furor a los jazmines
que exhalan ebriedades por el aire.
Y ahora que el sueño se agita perezoso 
en mis pupilas y el soplo del viento 
me resulta refrescante, vean ustedes,
retomo mi afán por los insomnios
y quedo pendiente 
de 
la 
química.

.

43

Disteclias 43

Es tarde para ir a ningún sitio,
los campos de otros tiempos 
yacen mustios
en la árida aristas del pasado;
las rutas se roturan
hacia la umbría
apenas a unos pasos de los míos;
no me quedan senderos
ni veredas que me lleven
a esos cantos 
de sirenas que anunciasen
edenes más propios de los dioses,
acaso
solo quede en mi recámara
hacerme a esa oscura  parsimonia:
De no ver, de no oír
y de callarme.

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miércoles, 12 de julio de 2017

42

Disteclias 42

Te das como se dan las primaveras
cálidas, serenas, relucientes,
abiertas al aroma de otros mapas,
íntima al alba de los besos,
fresca como el fresco rocío de sus noches.
Me llegas cuajada de aventuras,
con nuevos  fonemas en los gemidos,
con el exótico sonido de las sílabas
que hacen del deseo una fiesta.
Me llegas distante e intocable
como un sueño de bruma entre las manos
que siempre se disipa
si lo alcanzas.

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41

Disteclias 41

Cuando creas un asombro
con la rima o un elogioso hito literario
depende del tiempo y de la piel
el brillo de los ojos que lo aplaude.
Oh, qué sapiencia brota de sus  versos,
qué regalo el ritmo de sus letras,
preconizan;
después, tras varios siglos
de  habitar entre halagos
me vierto en esta noche
de lunáticas distimias
a aguardar lo que ocurra
mañana en mi mundo.

Ya
apenas
tengo
prisas para nada.

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40

Disteclias 40

Desde arriba del rompiente
una luz de luna se proyecta
hacia un océano plagado
de misterios. Duerme
pacífico su ira, sosiega
su piel un oleaje
que llega hasta la playa
y se diuelve.
Sabemos que al otro lado
de la orilla
con calma deglute codicioso
los sueños
de otros seres
confiados.

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martes, 11 de julio de 2017

39

Disteclias 39

Aquí, al borde sur de los abismos,
con el océano expectante ante mis vértigos,
observo la enorme soledad que me rodea,
el canto silencioso del Levante
en el rompiente,
un buque que dormita fondeado
en la bahía
con un hasta siempre escrito
en su bitácora
y este crepúsculo de oros y de sanguinas
pintando con los hilos de esta noche
repleta de sombras, de voces 
anecoicas que reclaman 
su exacto lugar en mi memoria.

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38

Disteclias 38

Hay noches tan bellas como esta
noche de luna incandescente, de mar
que se adormece lánguido en la playa.
Hay noches hermosas 
como esta noche 
tan hermosa que ahora vivo,
tú me hablas del místico enigma
de un satélite
y yo devoro tu sombra
hasta la cama.

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37

Disteclias 37

Hace años
decir pupila que me alumbra, 
lucerna en mi umbría, noche vagarosa
que tiende a la lujuria o alba
que sucede contigo entre las sábanas,
digo que hace años
era imposible pensar que sucediera
este discurso,
yo era diferente
y tú
aún no estabas.

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lunes, 10 de julio de 2017

36

Disteclias 36

Como el fuego tus palabras
juegan por mis venas, como
el aire fresco me recorres
con tus risas y consigues
un milagro si me escribes
con brasas lo que ideas
y entonces las distancias 
apenas son mílimetros
entre nosotros.

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35

Disteclias 35

Sucede que el jazmín
se expande por mi casa
con su antigua ebriedad
por la memoria
y regresan
a estos campos
el vuelo zigzaguente
del vencejo
y el naranja florecer
de los hibiscos,
el silencio abisal
que guarda el bosque
hasta mañana.

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34

Disteclias 34

Tiene esta noche
la calma de un verano
somnoliento, tiene
la frescura del Poniente
en sus hilachas
y una luna inmensa
que inunda julio
con su imagen.

.

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domingo, 9 de julio de 2017

33

Disteclias 33

Recuerdo madrugadas
de adioses y de pañuelos
en los viejos pantalanes
de la noche. Mi barco
soltando  amarras,
haciendo maniobras
para virar en redondo
y enfilar la bocana.
Vientos de popa y mucha suerte
y que halléis la ruta de regreso,
nos decían
y siempre regresábamos
como regresan 
los exhaustos nómadas del aire
cuando huyen de los fríos
terribles del invierno,
con los ojos enjutos,
con el tiempo en rebeldía,
con la memoria repleta
de algias y de naufragios.

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32

Disteclias 32

Leve halo de plata
que circunda tu existencia
en esta  noche de vidrios.
De tu luz imponente
por el bosque, del misterio
que nace de tu núcleo
enigmático, luna,
en esta noche transparente,
tu pálida silueta
me recuerda a ella.

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31

Disteclias 31

Sé que llegas por la noche
sigilosamente
como llega la luna
a estos territorios
de cielos taciturnos.
Sé que vienes porque rompes
el aire con tus huellas
y queda hasta mañana
la trampa de tus pasos
 y sé que vienes
porque
a veces
rompes los cristales
de mis sueños
con tus gritos
y al alba observo
tu osamenta
prendida
de un quejido
triste y doloroso
y para siempre.

.

sábado, 8 de julio de 2017

30

Disteclias 30

Mar de azules que alborota
la sobriedad de mis dársenas
el rumbo de las abulias,
cuándo tú, mar de mar,
me anegarás las venas.

.

29

Disteclias 29

Esa sombra que me llega
desde las umbrías del bosque
hasta la calidez de mi casa
tiembla y turbia
y sucede
como el nómada que gañe
condenado
a echar raíces

y se niebla.

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28

Disteclias 28

Yo también voy
en este tren sin retorno
como tú
voy
irremisiblemente,
bruma y lágrima
como la luz y la pena;
voz, 
dulce voz que te nombra
para minorar las desdichas
y chirridos que en la ruta
van dejando aquellos
que se nos van quedando
en las tristes estaciones
de los adioses y los lutos.

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viernes, 7 de julio de 2017

27

Disteclias 27

Qué sientes, 
qué sentimos, 
qué extraño temor
nos rae las entrañas, 
qué alegrías
nos habrán proscrito de los labios
cuando 
se agoten nuestros tiempos 
y qué guerras
habríamos de librar 
para evadirnos
de todos los demonios 
que nos nazcan.

Seamos libres, al menos,
por los bosques piadosos 
que ocultan 
el ardor de los pecados
que anidan en nuestros nombres, 
por los muchos laberintos
que nos surjan 
por las rutas que vivimos.

Hazte a mí siendo tú
que este yo que  soy
se hará a ti
como 
esta luna esplendorosa
que ahora 
rebrota en nosotros.

.

26

Disteclias 26

Exhalan mis jazmines luz de luna,
pétalos de estrellas que relucen
su aroma por todos los contornos
de mi bosque. Exhalan recuerdos,
retazos de memoria que regresan
a esta hora de la noche, a este día
que ahora se apocopa.

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25

Disteclias 25

Me sobran los dorados,
me duelen 
la luz, los soles,
los espejos, los lugares sacrosantos
de tu cuerpo me seducen
y el azul con que adornas
tu silueta
me llega en esta noche
de luna espléndida
como una íntima llamada
al pecado.

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jueves, 6 de julio de 2017

24

Disteclias 24

Qué tiene esta ciudad de las desdichas
que lejos dormita su ardor
a estas horas del crepúsculo. Las plazas
discurren silenciosas con el aire
aquietado y sudoroso
el río evade sus grisuras
hacia el océano. Las gentes
como sujetos anónimos,
como máquinas sin risas,
pretenden romper con la abulia
de otra noche más del calendario
y saben, supongo que lo saben,
que apenas existen armas
para sortear su asedio.
Pregonan que todo está escrito.

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23

Disteclias 23

De esta amplia luna que luce 
magnífica en mi cielo,
de su halo enigmático
envuelto en un asombro
y de su belleza sublime,
hoy me llega
sólo,
el saber
que tú también la miras.

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22

Disteclias 22

Hay días, días 
incluso de verano,
que las hojas caen
estrepitosamente
hacia la nada
y pájaros que grises
se vuelven depresivos
y se olvidan
de las luces de colores
y el ánimo se pierde
entre el triste ir
hacia el abismo
y el terrible sopor
de la melancolía.

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