martes, 17 de octubre de 2017

70

70
 [Soco]

Usas las palabras para bordar futuros,
para decorar las grisuras
que agreden a los ojos
en estos tiempos despreciables.
Usas el pensamiento colorido y frutal
para animar la vida
con tus ideas profundas
preñadas de belleza.

Y tienen tus poemas 
el sonido de la lluvia en los jardines,
el grito de los libres ante los muros,
la fe de los nostálgicos
que buscan en la noche
una ciudad habitable
en que reluzcan tus versos.


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69

69
 [Irreflexión]

No pocas veces la utopía
devora tu realidad
hasta hacerla un ensueño
para siempre
en su más estricta
naturaleza.

Aspira a ella,
te sugiero
pero no olvides
las columnas
que la sostiene.

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lunes, 16 de octubre de 2017

68

68
[La inocencia de la palabra]

Amo la destrucción de las especies,
la aniquilación de las caricias,
el suicidio de las mariposas.
Amo el poder de los cuchillos
sobre las lenguas ajenas. Amor,
siempre con amor se adorna
la anarquía, comentan los tramposos
y decreto que la palabra injusticia
sea espantada de los códices,
de los extensos exhortos, de los diccionarios
y mandato no nombrar como indecente
la decapitación de las palabras,
el castigo de los puros,
la aflicción de las madres
cuando se les arranquen a los hijos
de las manos.
Y no será perverso la insurrección
contra tus flores, el ser independiente
ante tu criterio para imponerte el  mío ni el rebelarse
cruel o sigiloso ante tu libre juicio.

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67

67

Si todos nos permitiésemos
llevar a cabo nuestros sueños
por encima de las leyes en vigor,
si acaso llamásemos poderosos,
omnipotentes o impunes
a los cargos electos por las gentes
en plena libertad y reprobamos
la legitimidad de sus acciones,
qué sería de tu voz, de tus versos,
de tu fe, de tus latidos
si el libre albedrío ilimitado
se adueñase de tu casa.

¿No es preciso que mi sueño
como la libertad,
se detenga donde ofenda
a los tuyos?


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66

66

Soy del jardín de las paciencias,
de la tierra fértil en que los odios
no tienen lugar sino que crecen
los himnos solidarios y los cantos
de hermandad entre iguales,
pero a veces,
como de muy tarde en tarde,
he de sujetarme la lengua
y deglutir un antídoto
contra tu  veneno.


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65

65

Tengo un rincón de mi jardín
rebosante de nombres extraordinarios:
Drácenas, zingonios, Vriesea, zantedeschia
y uno muy especial: el nomeolvides.


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64

64

Regreso a la hondura de mis años,
alas de impiedad y quejumbrosas
tardes de domingo que se espesan.
Dé-ja-me un libro
que llevarme a las manos, te decía
y las horas sucedían inacabables
de suicidio en suicidio hasta la abulia.


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63

63

Es la tarde un ahora
preñado de grisuras. Suena
a lluvia el aire que sostiene
este crepúsculo con sus luces 
de humo dispersado.
Es esta tarde un ahora
con aroma a café en los jardines,
con la abundante hojarasca
sobre el césped.
Un ahora, esta tarde,
tan desierta de ti

y ya casi noche.


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domingo, 15 de octubre de 2017

62

62

Guerrea para exiliar las hambrunas
de las tierras, de los pueblos, de las urbes,
para mitigar las penas en las miradas del otro,
para reducir a la nada la ira, el odio, el deseo
a veces invencible a la venganza. Lucha
porque florezcan los almendros, los naranjos,
los trigales, la rosa azul de la utopía.
Combate para que renazcan las risas
en los labios de los niños, en la famélica sombra
de los enfermos, en la feble soledad de los solos.
No combatas, no luches, no guerrees
para oxidar la fe en el futuro,
para amputar a las familias,
para hilar más alambres,
para aniquilar la amistad entre los pueblos,
para desleír 
el verde floreciente
de la esperanza.


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61

61

Desde la mar del oeste llega hasta mi casa
la historia polvorosa de Cartago, el silbido
agudo del Levante, la demencia de los solos
que habitan los desiertos. Desde la mar,
desde todos los mares que rodean a mi bosque
nos inunda la infinitud de las aguas,
el salitre que se adhiere a la osamenta,
el crónico deseo de adentrarse en otros rumbos
más lejanos, más exóticos, diferentes,
más marcados con tu nombre .

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60

60

De la calma que albergaba mis pinares
no nos queda nada salvo un extraño
síndrome a la locura. Se despojan
los árboles de sus hojas, vibran
las ramas con el ímpetu
vital de la ventisca, se nos acallan
los pájaros invisibles y no existe
la quietud en mis rosales,
ni en mis hojasdesalón,
ni en mis jazmines.


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59

59

Juega con la ilusión de las palabras,
deletrea nación, país, tremolar de banderas,
adioses para siempre en vez de buscar
un futuro común feliz para todos. Juega
con las voces y con los ecos de las sílabas
pa-tria y yo, mi li-ber-tad en tu contra, 
in-de-pen-den-cia
como si fuesen verdades absolutas
en vez de ansiar unión, hermandad,
vayamos juntos, seamos compañeros,
pronuncia lu-cha, com-ba-te,
su-ble-va-ción en vez de amor,
mañana hacia la paz, camino
que todos recorramos
solidarios.
Juega, quizás tengas razón
y todo sea un juego,

solamente un juego.


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58

58

La palabra amor, jardín, beso
de dos seres que se ansían,
azul de cielo aunque la lluvia
nos humedezca de lágrimas,
lívida grisura pese a la luz
que desprenden tus caricias,
todo cabe entre nosotros
siempre que los dos
lo decidamos,
los dos e incluso 
la tristeza de un adiós
cuando uno la pronuncie.

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57

57
[Perversión]

Pues debe ser así [o así lo crees]
cuando decidas no cumplir
o que no  cumplamos las leyes
mandatadas por el pueblo,
avísame,
porque tengo pendiente
algunas cosas
tan estúpidas
que no sólo la moral las encadena,
siquiera la razón las reconduce,
son las normas que nos damos
aquello que las ata
en su justa medida.


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sábado, 14 de octubre de 2017

56

56

Prosigo atado a mis raíces,
a mis anclas, a mi tierra, a mi bosque,
a estos arsenales en que aguardan
los viejos cargueros su desguace.
[Lo de atado es una forma de decir,
una metáfora, mis cadenas
las supongo más sutiles,
más cruentas, más profundas].

No es que sea de ser de donde soy
sino que quisiera ser de cualquier sitio
carente de fronteras,
de donde te halles tú
sin ir mas lejos
pero sigo aquí y aquí existo
si acaso esta forma de ser 
y esta manera de estar
es la existencia.


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55

55

De los hondos rompientes de mis sueños
te me acercas tú sin explicar ni cuándo,
ni cómo, sin siquiera saber por qué,
por quién ni hasta dónde.
Ni yo
tampoco.


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54

54

Un leve aleteo del Levante
recorre estas horas de mi noche.
Respira tan suave entre los pinos
que apenas inmuta su cadencia
ni el espeso silencio de los pájaros
que aguardan a que las luces
los libere.


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53

53

Es fácil escribir unos poemas
sólo tienes que nombrar
la luna llena, el sol si se desnutre
en los otoños
o el plácido danzar de los albatros
o alguna soledad jamás vivida
en una noche tétrica o sonámbula
cargada de veneno.
Los ripios suelen ser aún más fáciles
sacas de tu pecho un latido extemporáneo,
absorbes cada hora
hasta exprimir todos sus segundos
sin rozarlos o acaso
imagina la humedad de sus labios,
la calidez de su palabra,
el pulso incesante que fluye
de sus ingles
y lo encriptas
para que sea
enteramente
tuyo,
solo tuyo.


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52

52

Madre acércate a mi lado
y acaricia mi pelo con tus dedos suaves.
Hazte a lo real de los días que llegan
y halla esa sonrisa
que te iluminaba el rostro
como cuando era un niño.


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51

51

Yo  también admiré al David
de Miguel Ángel en directo
y quizás seas tú 
la que descubras
por qué fui uno de los pocos
que no pudo reírse
de sus déficits.


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